El verdadero problema del plástico (y qué hacer al respecto)

El verdadero problema del plástico (y qué hacer al respecto)

El plástico desechado termina en todas partes, incluso en el estómago de los animales. Podemos cambiar el rumbo de este tipo de contaminación.

En mayo de 2018, una cría de foca arpa de ocho meses fue encontrada muerta en la Isla de Skye, Escocia. Ese mismo año, una ballena franca apareció en Indonesia. Ambos tenían plástico en el estómago.

El estómago de la ballena franca contenía un gran bulto que contenía casi 13 libras de desechos plásticos. Los investigadores del Fondo Mundial para la Naturaleza encontraron que el bulto contenía 115 vasos de plástico, cuatro botellas de plástico, 25 bolsas de plástico, dos chanclas, una bolsa de nailon y más de 1.000 artículos de plástico más.

El patólogo veterinario Andrew Brownlow fue quien descubrió que la cría de foca había ingerido plástico. Brownlow dice que rara vez se ven criaturas inteligentes como las focas arpa comiendo plástico, y esto muestra cuán serio se ha vuelto el problema de la contaminación plástica.

Es fácil pensar que agarrar un poco de plástico por conveniencia es “solo una botella”, pero decisiones como estas suman al menos 8.8 millones de toneladas de plástico que se liberan en nuestros océanos cada año. Si toma otras decisiones, la marea cambiará y nuestros océanos se conservarán. El poder está en nuestras manos … y en las botellas de agua reutilizables que lo contienen.

Cómo se fabrica el plástico y dónde termina

La producción de plástico se basa en un flujo constante de petróleo crudo, un recurso finito que disminuye cada día. Nuestro apetito insaciable por el petróleo crudo ha resultado en una larga lista de impactos ambientales dañinos, que incluyen derrames de petróleo catastróficos, destrucción del hábitat y agua potable insegura.

Cuando los plásticos se eliminan mediante incineración, se liberan al aire y al agua subterránea toxinas peligrosas como las dioxinas. Según la Organización Mundial de la Salud, las dioxinas pueden «causar problemas reproductivos y de desarrollo, dañar el sistema inmunológico, alterar las hormonas y también causar cáncer».

Por supuesto, no todo el plástico se quema. Según un informe reciente, hasta la fecha se han producido alrededor de 9 mil millones de toneladas de nuevos plásticos en todo el mundo. Los investigadores estiman que casi 7 mil millones de toneladas se eliminaron de las siguientes maneras:

  • 9 por ciento reciclado
  • 12 por ciento quemado
  • 79 por ciento acumulado en vertederos o en la naturaleza

Las 5.500 millones de toneladas de plástico en los vertederos o en el medio ambiente equivalen a 15.000 edificios Empire State.

Podemos suponer que gran parte de estos desechos están compuestos por plásticos de un solo uso: plásticos que solo se usan una vez antes de ser eliminados.

Reciclar no es la respuesta (¡sorpresa!)

Reducir, reutilizar y reciclar: durante años, las «tres R» se han promocionado como la solución a nuestro creciente problema de residuos. Sin embargo, el énfasis excesivo en el reciclaje en realidad solidifica el problema, ya que no nos obliga a revisar nuestros hábitos de consumo.

En otras palabras, el reciclaje nos da un pase libre para comprar nuevos productos siempre y cuando arrojemos los envases a la papelera azul. Es mejor que nos centremos en las otras dos R si realmente queremos tener un impacto positivo.

Por ejemplo, Australia recientemente apareció en los titulares cuando las dos cadenas de supermercados más grandes del país prohibieron las bolsas de plástico de un solo uso. En solo tres cortos meses, esta decisión monumental evitó que alrededor de 1.500 millones de sacos ingresaran al medio ambiente.

El Día de la Tierra brinda la razón perfecta para aprovechar estas mareas cambiantes e implementar cambios en nuestras propias vidas. Las especies de la tierra, desde ballenas hasta crías de foca, cuentan con nosotros.

Deja una respuesta

*